Cómo formular el problema y los objetivos de una investigación
El problema explica qué necesitás conocer; los objetivos ordenan qué acciones intelectuales vas a realizar para responderlo.
Actualizado el 7 de agosto de 2026 · Lectura: 8 minutos
Tema, problema y objetivo no son lo mismo
El tema nombra el área general del trabajo. El problema identifica una pregunta o una relación que todavía necesita ser estudiada. El objetivo expresa qué conocimiento se busca producir mediante la investigación.
Cuando estas tres piezas se mezclan, el proyecto suele acumular información sin una dirección clara. Separarlas permite decidir qué antecedentes, datos y métodos son realmente necesarios.
- Tema: el campo o asunto general.
- Problema: la pregunta delimitada que guía el trabajo.
- Objetivo general: el resultado de conocimiento que se busca alcanzar.
- Objetivos específicos: los pasos analíticos necesarios para lograrlo.
Construí una pregunta que pueda responderse con datos
Una pregunta de investigación no debería responderse sólo con una opinión ni con un sí o un no. Tiene que indicar qué se observará y permitir reconocer qué evidencia sería necesaria para responderla.
También debe respetar la delimitación del trabajo. Si la pregunta vuelve a abarcar todo el país, todas las instituciones o muchos años, el recorte inicial se pierde.
- Evitá preguntas que ya contienen la respuesta esperada.
- No prometas explicar causas si sólo podrás describir percepciones o frecuencias.
- Nombrá la población, el ámbito y el período cuando sean necesarios.
- Comprobá que los datos requeridos sean accesibles y éticamente utilizables.
Redactá el objetivo general con precisión
El objetivo general suele comenzar con un verbo en infinitivo: analizar, describir, comprender, comparar, evaluar o determinar. El verbo elegido define el alcance y tiene consecuencias metodológicas.
No conviene usar verbos vagos como conocer o estudiar si no permiten anticipar qué resultado se espera. Tampoco corresponde prometer transformar una realidad cuando el trabajo sólo realizará un diagnóstico.
- Debe responder directamente a la pregunta principal.
- Tiene que referirse al mismo fenómeno, población y período.
- Debe poder alcanzarse dentro del trabajo propuesto.
- No debe incluir actividades administrativas como leer bibliografía o aplicar encuestas.
Usá los objetivos específicos como recorrido analítico
Los objetivos específicos descomponen el objetivo general. Cada uno debería producir una parte necesaria de la respuesta, sin repetir el general con otras palabras.
Una buena prueba de coherencia consiste en mirar cada objetivo y preguntarse qué dato, técnica y resultado le corresponderán. Si no podés imaginar cómo se verificará, necesita una nueva revisión.
- Ordenalos según la lógica del análisis, no según el cronograma personal.
- Evitá objetivos que abran temas nuevos ajenos al problema.
- No confundas objetivos con tareas o capítulos.
- Revisá que el conjunto sea suficiente para responder la pregunta principal.